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La creciente dificultad para encontrar agua potable (para beber,
cocinar o limpiar alguna herida) y el desconocimiento de si el agua que
recogemos ha estado o no contaminada, nos obliga cada vez más a
transportar mayor cantidad de agua.
Para evitar la deshidratación hay que beber continuamente y protegerse
del sol. Al agua del deshielo hay que añadír sales, ya que al transpirar
se produce un desequilibrio al cuál no se permite al cuerpo restaurar en
tan corto espacio de tiempo. Para ello podemos usar complejos elaborados o
una mezcla de sal común y bicarbonato. Otra solución es la de mezclar en
el agua zumos de frutas.
CONSEJOS
- Enjuagar las cantimploras siempre antes del llenado.
- Cuando no vayamos a utilizarla hay que dejarla limpia, vigilando que
no queden restos de líquidos.
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