| MONITORES DE LA FRECUENCIA CARDIACA
El pulsómetro es el único instrumento válido para un riguroso control
del ejercicio. Sirve para rehabilitación cardíaca, para control de peso y
para incrementar la forma física de una forma correcta y segura.
El pulsómetro avisa cuando se mueven los músculos demasiado despacio
(el esfuerzo no es rentable), o demasiado rápido (riesgo de reventar al
organismo). De este modo se mide la intensidad del ejercicio físico para
alcanzar el objetivo en el menor tiempo posible, evitando un exceso de
entrenamiento.
Para conocer el ritmo cardiaco máximo, a modo orientativo, se aplica la
siguiente fórmula: Ritmo Cardiado Máximo para
hombres = 220 - Edad Ritmo Cardiado Máximo para
mujeres = 226 - Edad
El resultado se aplicará con los siguientes valores a unas zonas
estipuladas:
Actividad moderada. 50 al 60% del RCM. Es la adecuada para
los principiantes o personas en rehabilitación cardiaca.
Zona mantenimiento. 60 al 70% del RCM. Es la ideal para la
pérdida de peso (se queman las grasas).
Zona aeróbica. 70 al 80% del RCM. Es la adecuada para mejorar
la condición física en general (se incrementa el consumo de oxígeno
transportado a los pulmones).
Umbral anaerobico. 80 al 95% del RCM. Solo es adecuado para
competición, cuando se desea incrementar velocidad y potencia. Esta zona
está al nivel o por encima del nivel de oxigenación del individuo,
creando una ‘falta de oxígeno’ y un incremento en el ácido láctico en
los músculos. Esta zona solo puede mantenerse durante períodos de tiempo
cortos.
Zona límite. <95% del RCM. Es desaconsejada para cualquier
persona (se sobrepasa el umbral anaeróbico). Cada persona debe
utilizar la zona correspondiente a su forma física, para que a medida que
se progrese aumente su umbral anaeróbico. Gracias al pulsómetro se puede
mejorar la condición física rentabilizando el rendimiento el máximo
posible.
Las frecuencias cardiacas medidas suelen tener la precisión de un
Electrocardiograma (E.C.G.). |